Un estudio sobre el paro presentado esta semana por Pimec en Barcelona apunta que un descenso de la economía sumergida española hasta el nivel medio de los principales países europeos crearía 2,5 millones de empleos regulados.
El estudio "El paro en España y en las principales economías europeas" resalta que la economía sumergida en España representa alrededor del 23% del PIB, 10 puntos superior a la media de los 15 primeros países de la UE, y apunta que, si bajara hasta el 13%, se crearían unos 2,5% millones de puestos de trabajo regulados.
El presidente de Pimec, Josep González, ha propuesto que el subsidio del paro obligue a formarse a quien lo recibe, tal como ocurre con las ayudas de 420 euros para aquellos parados sin subsidio.
A su juicio, la formación serviría para crear mano de obra más cualificada y facilitar la búsqueda de trabajo y, además, para que a los parados "les fuera más difícil" participar en la economía sumergida, por una cuestión de tiempo.
No obstante, González también ha advertido que es necesario que "no se acepte socialmente la alegría por la economía sumergida".
El estudio de la patronal, que compara la situación española de desempleo con la de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania advierte que, en España, la tasa de paro del pasado mes de julio (18,5%) fue más del doble que en el resto de estos países, y la destrucción de empleo se ha producido, sobre todo, en el sector privado.
No obstante, según el responsable del estudio, Modest Guinjoan, el sector público tiene "una limitación de creación de puestos de trabajo" y que el número de empleados públicos no debería crecer, "entre otras cosas, porque el déficit no lo permite".
El estudio resalta la necesidad de un nuevo modelo productivo que apueste por actividades de alta y no de baja productividad como ocurre en la actualidad, con un peso del 40% del PIB de estas actividades, entre las que están comprendidas las del sector primario, el comercio, el transporte, la construcción y las comunicaciones.
Un cambio del modelo productivo necesita, según el estudio de Pimec, del fomento de personas emprendedoras, de inversión en infraestructuras, y del fomento de la internacionalización y la innovación, aunque "el recorte (de los presupuestos del Estado) no va en esta línea" y "no se hacen políticas congruentes" con el cambio que se pretende llevar a cabo, según Guinjoan.
Por otra parte, el análisis destaca que, en comparación con los 4 países europeos citados, España tiene un modelo contractual "dualizado" que pone énfasis en contratos temporales con una alta flexibilidad o bien en contratos indefinidos con un alto coste del despido, y recomienda un "término medio" en el que se estimule el "contrato a tiempo parcial" y que los salarios no dependan "tanto" de la evolución del IPC.
Tanto Guinjoan como González han destacado que España "gasta mucho" en el fomento del empleo, pero han lamentado que se dirija a crear ocupación y no a fomentar la formación.
En este sentido, Guinjoan ha apuntado que los servicios públicos de empleo españoles deberían ser útiles más allá del registro de parados con, por ejemplo, programas de acompañamiento personalizados para la búsqueda de empleo, como lleva a cabo el Reino Unido con los llamados "job centers".
Relacionado con la formación, el también presidente de Agrupació Mútua ha explicado la necesidad de apostar "por la calidad en vez de por la cantidad", y no la tendencia hasta ahora de abandonar el nivel de formación medio, e incentivar los extremos, el nivel bajo y el alto.
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